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*Padre Juan de Dios García denuncia que su familia fue objeto de amenazas contra su integridad física
*Dice que sabe de amenazas contra otros sacerdotes y pide que la procesión de mañana no se politice
*Dice que sabe de amenazas contra otros sacerdotes y pide que la procesión de mañana no se politice
Las amenazas y agresiones al periodismo trascendieron al gremio y ahora varios sacerdotes sufren en carne propia esta forma de atropello. El clero, que en las últimas semanas ha sido blanco de críticas de parte de funcionarios de Gobierno y de magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), es ahora objeto de amenazas.
Las amenazas se han dado luego que la Conferencia Episcopal pidió mediante dos comunicados un nuevo conteo de votos y el respeto a la voluntad popular en las recién finalizadas elecciones municipales.
El padre Juan de Dios García, ex rector del Seminario La Purísima, y quien actualmente se desempeña como párroco en Ciudad Sandino, denunció que un día después de que la Conferencia Episcopal sentara su posición sobre las anomalías durante el proceso electoral, su familia fue objeto de amenazas de muerte, además de pretender incluso quemar la casa de habitación de sus parientes.
García explicó que un grupo de personas que pertenecen a “las turbas, los CPC (Consejos del Poder Ciudadano)”, atentaron en el municipio de Dolores, Carazo, donde habita su familia, contra su padre, Juan José García, de 75 años; su hermana de 45 años, y dos sobrinas, una de 18 años y otra de dos años.
“Mi papá no se mete en nada, él es liberal, pero no es un activista, ni fiscal, ni nada, es liberal y ha sido siempre en Dolores, Carazo, y quien encabezaba las turbas es un abogado sandinista que vive en Dolores con un grupo de pandilleros de Diriamba, el abogado es un activista del Frente Sandinista y es de los más malos que vive en Dolores”, explicó el sacerdote García en su denuncia del hecho cuando lo contactó LA PRENSA.
Para el párroco de Ciudad Sandino, la acción del abogado no fue la correcta, esto porque quienes se encontraban en ese momento en la casa no podían defenderse en igualdad de condiciones.
“Mi papá tiene 75 años, es un señor, es un acto de cobardía, porque en primer lugar la persona que llegó no es lo suficientemente hombre para enfrentar a una persona sola, porque quien llama a una pandilla, quien llega con una escopeta y sus hijos, para tratar de asesinar a un señor de 75 años, a mi hermana que tiene 45 años, a mi sobrina que tiene 18 y a una niña de dos años, ése no es hombre, no es una persona que tenga valores, que diga yo soy abogado y que yo puedo hacer lo que quiera porque soy abogado, hay que ser honesto”, indicó el sacerdote.
ASEGURA QUE HAY AMENAZAS A OTROS SACERDOTES
El padre García no descarta que las amenazas, las que asegura no fueron exclusivas hacia su familia, ya que tiene conocimiento que otros miembros de la Iglesia católica también han sido amenazados, se debe a la posición que asumió la Conferencia Episcopal. “Puede ser, todo es posible, a algunos sacerdotes también los han amenazado directamente. ¿Quiénes?, preguntamos y respondió: “El padre Rolando Álvarez, Bismarck Conde, Jairo Mejía, estaba con su hermano cuando empezaron a asediar la casa en Dolores, las turbas”, dijo.
LA PRENSA intentó comunicarse con cada uno de los mencionados por el padre García, pero ninguno respondió a las llamadas que se hicieron a sus celulares y a sus oficinas.
El padre García desestimó que los sacerdotes soliciten seguridad.
“La verdad es que la Policía ahorita de nada nos sirve, nosotros hemos perdido la confianza en la Policía, y ellos parece más bien que protegieran a los que atacan, en vez de proteger a los que son atacados”, sostuvo el representante de la Iglesia católica.
CIUDADANÍA SIN DERECHOS
El padre García indicó que no presentaron ninguna denuncia contra el dirigente sandinista ante las autoridades correspondientes, ya que su progenitor estimó que de nada serviría impulsar una acción judicial.
“Él (Juan José García) me dijo que no, porque era pérdida de tiempo, porque al final la justicia también está parcializada, entonces no se iba a hacer nada, y como aquí al final son los zopilotes los que les tiran a las escopetas, pues nos podrían acusar hasta de injurias y calumnias aunque todo el pueblo lo viera”, estimó García.
El sacerdote no negó la preocupación que le causa ese tipo de amenazas, sobre todo a su familia, ya que “fueron testigos de eso, esa gente no respeta la vida de nadie, y los daños sicológicos que les puedan hacer a las personas”.
Mencionó que a pesar que en los últimos días no ha tenido noticias sobre nuevas amenazas, dos días después de que las turbas llegaran a su casa de habitación en Dolores, su papá regresaba de visitar un amigo, y observaron que “un jeep con las luces apagadas venía despacio detrás de él, como con la intención de atropellarlo, en eso salió mi hermana y otra gente que estaba en la casa, el vehículo encendió las luces y salió rápido”, dijo.
Para el sacerdote uno de los problemas es que actualmente la ciudadanía no tiene derecho a pensar diferente a quienes ostentan el poder, como es el caso de su progenitor.
“Debido a que mi papá tiene otros pensamientos distintos a los del Gobierno, aquí ya nadie puede pensar distinto, se quiere privatizar, se quiere confiscar hasta la inteligencia de la gente, porque lo amenazaron y (la agresión) fue al siguiente día después que la Conferencia Episcopal dio el comunicado”, dijo el padre García.
QUE NO SE POLITICE PROCESIÓN DE MAÑANA
Por otro lado, el padre García reaccionó al llamado que efectuaron algunos dirigentes sandinistas a sus simpatizantes para que participen en las procesiones convocadas para mañana, donde toda persona tiene derecho a participar, siempre y cuando no se politice la actividad.
“La procesión no es política, ni es en favor de ningún partido, es día de Cristo Rey en primer lugar, Cristo Rey del universo y la procesión tiene por objetivo rezar por la paz en Nicaragua, para que los problemas se resuelvan de la manera más pacífica como personas civilizadas y nunca por la fuerza, porque yo siempre he dicho que el que utiliza la fuerza, muestra su debilidad, el mayor signo de debilidad es tratar de forzar a la gente, nosotros estamos invitando a la feligresía para que llegue como siempre ha llegado”, concluyó.

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